ondas de choque

Las ondas de choque obtienen mejores resultados en determinados tipos de celulitis, principalmente en la celulitis fibrosa, aunque también puede ser interesante aplicarlas en algunos casos de celulitis edematosa .

La celulitis fibrosa es un tipo de celulitis dura al tacto, que no se puede pellizcar y que puede resultar dolorosa. Presenta hoyuelos definidos y suele localizarse en glúteos, cartucheras y muslos.

La celulitis edematosa es viscosa al tacto y presenta un aspecto de piel acolchada, que suele estar vinculada a la retención de líquidos.

Para determinar si las ondas de choque son el tratamiento más adecuado para cada caso, es imprescindible un buen diagnóstico del tipo de celulitis que presenta cada paciente, así como de otros problemas estéticos asociados, como pueden ser la flacidez o la acumulación de grasa localizada.

Además del diagnóstico preciso debe elaborarse un protocolo personalizado para cada paciente, que suele combinar distintas técnicas compatibles entre sí cuyas sinergias optimizan los resultados. Así, en la celulitis fibrosa puede ser interesante combinar las ondas de choque con las infiltraciones de mesoterapia y/o carboxiterapia, que reforzarán el efecto lipolítico y mejorarán la microcirculación sanguínea, respectivamente.